La  "comunión"es verdaderamente la buena nueva, el remedio que el Señor nos ha donado contra la soledad que hoy amenaza a todos, el don precioso que nos hace sentir acogidos y amados por Dios, en la unidad de su Pueblo reunido en el nombre de la Trinidad;es la luz que hace resplandecer a la Iglesia como signo levantado entre los pueblos, maravillosa creación de amor, hecha para hacer que Cristo esté cerca de cada hombre y de cada mujer que quiera realmente encontrarlo, hasta el final de los tiempos.

Benedicto XVI

Entre las nuevas corrientes suscitadas por el Espíritu Santo para hacer resplandecer el rostro de la comunión en la Iglesia está la espiritualidad de la unidad o de comunión, típica de los Focolares, una espiritualidad comunitaria, que se origina en el amor recíproco que tiene como modelo la medida de Jesús, que Él pide en Su "mandamiento nuevo". Es un amor que lleva espontáneamente al don total de sí -comunión de bienes espirituales y materiales- suscitando un nuevo estilo de vida que tiene la característica de la reciprocidad. Esa reciprocidad que genera la presencia espiritual de Jesús, por Él prometida "a dos o más reunidos en Su nombre" (cfr. Mt. 18, 20) y que hace experimentar los dones del Espíritu Santo, como son la alegría, la paz, la valentía, la luz, el amor.

Una espiritualidad que influye en la vida de personas de todas las edades, categorías sociales y vocaciones; por lo tanto también en hombres y mujeres llamados a la vida consagrada, o al servicio pastoral del pueblo de Dios, como los obispos y sacerdotes.

Los religiosos y las religiosas, mediante la misma, comprenden mejor a sus fundadores; redescubren sus reglamentos, alimentan una profunda unidad con sus superiores y producen una renovación en la vida de sus comunidades y en su misión específica.

Los sacerdotes, viviendo en unidad entre ellos y con el Obispo, experimentan la realidad de una familia espiritual, con grandes frutos en su ministerio.

Este estilo de vida suscita vocaciones y ayuda también a los seminarios a convertirse en centros de irradiación.

También los obispos, católicos y de otras Iglesias, se alimentan de esta espiritualidad evangélica.

Iglesia comunión - A través del testimonio y del servicio pastoral de obispos, sacerdotes y religiosos, nacen comunidades vivas en las que resplandece la Iglesia-comunión, como sugiere la Novo Millennio Ineunte. Se realiza además, entre los mismos Institutos religiosos y con el clero diocesano y el laicado, esa comunión auspiciada desde siempre.

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